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Reusables echa temporalmente el cierre: conclusiones a dos semanas de trabajo

  • Reusables se despide después de dos semanas de intenso trabajo
  • Se han alcanzado los objetivos con los que arrancó esta aventura
  • Esto no es un adiós, sino un hasta luego

ÁLVARO VILLAGRÁN.- Reusables nació el pasado 24 de mayo como un blog periodístico elaborado para la asignatura de Edición de Medios Digitales de la Universidad de Navarra. Y lo hizo con una triple convicción: en primer lugar, que la cuestión de la segunda mano y la reutilización es un tema de actualidad que merece un tratamiento en profundidad y una cobertura periodística seria y dedicada; en segundo lugar, que los fenómenos se explican mejor por boca de sus protagonistas; y en tercer lugar, que el reporterismo y la labor pegada al terreno continúan siendo el ejercicio periodístico por excelencia y la mejor manera de acercar la historia a los lectores. Después de dos semanas de arduo trabajo, aquí te traemos nuestras conclusiones.

Dar voz a los protagonistas

richardkhuptong (Pixabay)

Desde el principio, dejamos claro que nuestra intención era huir del academicismo y de las voces expertas para darles la palabra, en su lugar, a los protagonistas. Pensábamos -aún lo pensamos- que era más importante poner el acento en las personas que en los datos y que, procediendo de este modo, podríamos llegar a ofrecer un mensaje más comprensible y una mirada fresca a un fenómeno, el de la segunda mano, del que hasta ahora se había hablado mucho y nada.

Reporterismo

mohamed_hassan (Pixabay)

Y, para poner el acento sobre las personas y dar voz a los protagonistas, es necesario hacer previamente una apuesta firme por el reporterismo. En los últimos tiempos, esta labor ha sido, no diré olvidada, pero sí relegada a un segundo plano en el ejercicio periodístico. Y más aun en el entorno digital, donde priman el aquí y el ahora, la búsqueda obsesiva del click, el rebotado de los contenidos y la actualidad más inmediata. La práctica periodística de ir, ver, oír, captar y contar sigue siendo la más transparente y efectiva para contar las historias y acercar al lector a las mismas, facilitando así la creación de un vínculo de confianza entre él y el periodista.

Misión (casi) cumplida

TeroVesalainen (Pixabay)

Creemos que la imagen general, eso que los ingleses llaman el ‘big picture’, se explica mejor por partes, y que los conceptos complejos se entienden con ejemplos.

Esta es una de las ideas clave que remarcamos al presentar en sociedad nuestro blog. A lo largo de estas dos semanas, hemos sido capaces de empezar a trazar ese big picture y de acercarnos al fenómeno de la segunda mano desde tres ópticas muy diferentes entre sí: una solidaria, una cultural y otra comercial. Por supuesto, aún queda mucho camino por recorrer para que ese dibujo pase de ser abstracto a ser completamente figurativo. Pero podemos decir, sin temor a equivocarnos, que el experimento ha funcionado.

Un hasta luego

Basti93 (Pixabay)

Han sido, en definitiva, dos semanas de laboratorio que han dado para mucho: nos han permitido poner en marcha este medio, conocer a personas tremendamente interesantes y contar grandes historias. Y todo eso, solo en dos semanas; imagínate lo que se podría conseguir con más tiempo. Por eso, y aun a riesgo de caer en el cliché, diré que esto no es, ni mucho menos, un adiós: solo un hasta luego.

¿Estás de acuerdo con nuestras conclusiones? Déjanos tu respuesta en los comentarios.

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Publicado en Presentación

Bienvenidos a Reusables

  • Hoy nace Reusables, un blog periodístico que se propone contar las mejores historias de segunda mano
  • El objetivo es explicar el fenómeno de la compra-venta a través de los testimonios de sus protagonistas
  • La crisis económica ha hecho crecer el mercado de los productos usados

ÁLVARO VILLAGRÁN | PABLO PARACUELLOS

Reusables: historias de segunda mano es un blog periodístico creado para la asignatura de Edición de Medios Digitales de la Universidad de Navarra. De la mano de Pablo Paracuellos y Álvaro Villagrán, este sitio nace con el propósito de explicar el fenómeno de la segunda mano a través de los testimonios de sus protagonistas, contando las historias que hay detrás de las empresas, grandes o pequeñas, que han integrado esta práctica en su modelo de negocio.

Tres ideas clave

  • Creemos que la imagen general, eso que los ingleses llaman el big picture, se explica mejor por partes, que los conceptos complejos se entienden con ejemplos y que los más indicados para hablar de un fenómeno son sus protagonistas
  • Queremos poner en valor el periodismo de calle, el de cuaderno y grabadora. Queremos ir en busca de la historia, en lugar de esperar a que la historia venga a nosotros. Apostamos firmemente por el trabajo de campo
  • Por último, somos conscientes de que los objetos usados tienen más historia que los no usados; una historia que, en ocasiones, merece la pena ser contada. Y no olvidamos que la primera obligación del periodista es filtrar lo que tiene interés real y lo que no. Por eso, nuestra intención es descubrir y contar las mejores historias de segunda mano

Un poco de contexto

Unos venden más y otros compran menos. Y por ‘menos’ no nos referimos a la cantidad, que también, sino al precio. La recesión económica que ha afectado, y de qué forma, a nuestro país (y a otros muchos) ha dado lugar a un lógico incremento del mercado de la compra-venta y la segunda mano. Unos, para conseguir un dinero extra, se deshacen de posesiones que, por equis motivo, ya no les son imprescindibles; otros, con el ánimo de ahorrar, deciden hacerse con esos artículos en lugar de pagar más por ellos comprándolos de primera mano.

Hace años que nos dimos cuenta de este fenómeno, de esta relación de causa-efecto entre la crisis económica y el cambio en nuestros hábitos de consumo. Queda claro en este artículo de El País, publicado en febrero de 2014. En él, la periodista firmante arrancaba su exposición con una afirmación contundente: “Acudir al mercado de segunda mano ha dejado de ser sinónimo de pobreza”. Y aportaba datos, como que más de la mitad de los españoles habían participado en esta actividad en 2012. Asimismo, el texto incorporaba declaraciones de peces gordos dentro del fenómeno creciente de la compra-venta de artículos usados; personas como Alexander von Schirmeister, vicepresidente para Europa, Oriente Medio y África de eBay, quien afirmaba: “En España se intercambiaban, sobre todo, productos de coleccionismo hasta hace cinco años. La crisis ha llevado a los compradores a Internet en busca de buenos precios, y eso ha provocado el estallido de un nuevo mercado de moda, zapatos y complementos usados”.

Resulta curioso leer en el artículo susodicho cómo la autora hace referencia a una app de reciente creación a cuyo meteórico crecimiento todos asisten pasmados: “Las aplicaciones móviles acelerarán el mercado. El emprendedor Miguel Vicente ha utilizado los ingresos por la venta de la web de cupones descuento LetsBonus para hacer, junto con otros socios, la app de segunda mano Wallapop, que crece como la espuma”. Nos hemos llevado una grata sorpresa al comprobar que el objetivo de Miguel Vicente a la hora de poner en marcha su empresa fue el mismo que subyace a la creación de nuestro blog: “Devolver la segunda mano a la calle”. Aunque, por supuesto, con matices. Nuestra intención es acercar este fenómeno a las personas que quieran saber más sobre cómo funciona, por qué triunfa (en ocasiones) y cuáles son las historias detrás de las empresas.

Por aquel entonces, había voces que sostenían que la buena salud del mercado de la compra-venta de productos de segunda mano se mantendría a pesar de una recuperación económica. Es el caso, por ejemplo, del propio Schirmeister: “La venta de estos productos se mantendrá cuando la economía se estabilice”. Sin embargo, en un artículo de El Mundo publicado en 2018 y titulado Las tiendas de segunda mano agonizan tras el fin de la crisis económica se planteaba lo contrario: “La facturación media ha ido declinando hasta volver a niveles previos a la crisis y la situación en muchos de ellos [comercios al por menor] ha provocado que dos de cada diez se encuentren en un elevado riesgo de impago”.

En resumen

A nosotros no nos importa si el mercado crece, decrece o se mantiene. Y, en cualquier caso, queremos que nos lo cuenten aquellos que lo conforman, ya sean grandes empresas, pequeños y medianos negocios u organizaciones sin ánimo de lucro. Solidaridad, vocación o rendimiento económico: queremos saber de primera mano qué los lleva a apostar por la segunda mano.

Haz click aquí para leer el primer reportaje

Publicado en Fotorreportaje

REDMADRE: vestir la vida

Ropa de segunda mano en la Asociación REDMADRE Jaén | Álvaro Villagrán

ÁLVARO VILLAGRÁN

Una chica agarra un carrito de bebé. Tendrá unos 20 años nomás. Su pelo es largo, rubio y con mechas, y viste una camiseta sin mangas que deja a la vista el tatuaje de su brazo derecho. En el carro, donde debería haber un niño pequeño, descansan en su lugar un par de bolsas de plástico que dan la sensación de ir llenas, aunque no alcanzo a ver qué hay dentro. La chica le da indicaciones a una mujer mayor que ella, la cual entra y sale repetidamente de un pequeño cuarto. A su vuelta, va depositando en el interior de las bolsas las distintas cosas que la joven le pide: comida, ropa y otros enseres. La última petición, no llego a oír de qué se trata, no puede satisfacerla. Antes de irse con su carrito cargado, la chica le cuenta anécdotas de su bebé, que ha nacido hace poco. Después se marcha del local de REDMADRE Jaén, no sin antes despedirse cariñosamente de la señora que la ha estado atendiendo.

Nacida en el año 2007, la Fundación REDMADRE ofrece orientación y asistencia antes, durante y después del embarazo a mujeres en toda España. A fecha de septiembre de 2017, en su décimo aniversario, la Fundación había ayudado a más de 80.000 mujeres en nuestro país, según datos de El Confidencial Digital (últimas cifras conocidas). Parte importante de esa asistencia es la ropa, zapatos y enseres variados, todos ellos de segunda mano, que REDMADRE reparte a las personas que acuden a la organización en busca de ayuda.

La Fundación está presente, por medio de sus delegaciones, en cuarenta provincias de España. Aunque las directrices principales vienen marcadas desde Madrid y el contacto entre las diferentes delegaciones es continuo, cada una de ellas funciona con independencia. Así nos lo explica Ana María Charte, vicepresidenta de la Asociación REDMADRE Jaén. Venimos a preguntarle acerca de la recogida, clasificación y entrega de la vestimenta y artículos de segunda mano.

«Lo único que les pedimos a quienes nos hacen donaciones de este tipo es que se pregunten si eso que nos están entregando se lo pondrían a sus propios hijos«, comenta. La revisión del estado de prendas y utensilios, nos dice, no se puede llevar a cabo en el momento de su recogida por limitaciones de tiempo. De ahí esa indicación previa.

Ana María sostiene una cesta llena de zapatos usados | Álvaro Villagrán
Más zapatos de segunda mano | Álvaro Villagrán
Prendas de abrigo para ambos sexos | Álvaro Villagrán
Más ropa de abrigo | Álvaro Villagrán
Cestas con ropa de segunda mano variada | Álvaro Villagrán

Tal y como explica Ana María, la ropa de bebé se clasifica atendiendo a un etiquetado más específico que incluye el tipo de prenda (no solo la edad y la temporada, como la mayoría). Esto es así porque se trata de la ropa de «mayor abundancia y urgencia«, afirma. | Álvaro Villagrán

Calzoncillos para varias edades | Álvaro Villagrán

Antes, los juegos que repartía REDMADRE Jaén eran de segunda mano. Actualmente la Asociación los compra con el dinero de las donaciones o los recibe gratis de los grandes almacenes. | Álvaro Villagrán

La Cofradía de la Buena Muerte y la Fundación Caja Rural Jaén, a través de la iniciativa Rural Voluntariado, colaboran económicamente con la Asociación REDMADRE Jaén. Por eso estas placas cuelgan de las paredes de su local. En cuanto a la comida, el Banco de Alimentos es el principal proveedor.

Una vez llega la ropa usada, las trabajadoras voluntarias de REDMADRE Jaén (ocho en la actualidad) se ponen manos a la obra para clasificarla en base a dos criterios: edad y temporada. La que no pasa el corte es llevada al término de la jornada hasta los puntos de recogida de Cáritas Diocesana de Jaén.

En esta mesa se lleva a cabo la clasificación de la ropa | Álvaro Villagrán

La primera clasificación se realiza por edades, y estas se miden en meses de acuerdo al tallaje industrial: de uno a tres meses, de tres a seis, de seis a nueve, de nueve a doce, de doce a dieciocho, de dieciocho a veinticuatro y de veinticuatro a treinta y seis. | Imágenes de Álvaro Villagrán

Según Ana María, «la primera entrega de prendas y enseres tiene lugar a los siete meses de gestación, ya que a partir de entonces se considera que la mujer puede dar a luz en cualquier momento». Se trata de una ‘cesta’ estándar, equipada con lo mínimo necesario.

Hoja de normas | Álvaro Villagrán

Este documento está pegado, junto con otros impresos, en el cristal de la puerta que da acceso a la zona de trabajo. En él se detalla todo lo que debe incluir una primera entrega estándar. Por un lado, esa ‘cesta’ o ‘canastilla’, como la llama Ana María, comprende prendas para el bebé como bodys, pijamas, leotardos, calcetines, baberos, gorros, manoplas o bufandas, además de ropa de calle para invierno y verano. Por otro, artículos de higiene y otros como toallitas, pañales, chupete, biberones de agua y manzanilla, cremas, mochila de aseo, tijeras, termómetro, dos juegos de sábanas y otros tantos de toallas. Por último, la organización dispensa a las mujeres necesitadas una bañera, coche o carrito, cuna, calentador, esterilizador y mochila portabebés, todo de segunda mano.

«Algunas cosas, como tijeras o termómetros, solo se les entregan una vez, y no se les reponen salvo que se rompan», explica Ana María. El objetivo de esta política es «que aprendan a valorar» los utensilios que les otorga la Asociación. «A veces nos hemos encontrado tirados en la calle enseres que han salido de aquí, y eso no puede ser», se lamenta.

Aunque no todo funciona según esta premisa. Por ejemplo, la organización ofrece a las mujeres a las que ayuda nuevos pañales y toallitas cada 15 días, y permite renovar la ropa con el cambio de temporada. Eso sí: todo lo que ya no resulte útil debe ser devuelto a la Asociación para que pueda ser reutilizado y pueda ayudar, llegado el momento, a otras mujeres en situación de necesidad.

Dentro del local aún queda una chica más. Está sentada en la entrada. Tiene rasgos eslavos: pelo rubio, tez blanca y ojos azules. Conversa en un tono risueño con Isabel, una voluntaria. Al igual que la que se acaba de marchar, le cuenta historias sobre sus hijos, uno de ellos ya adolescente. Se le ve a gusto, como en su casa.

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Publicado en Feedback/participación

¡Gracias a la Librería ORWELL por su feedback!

ÁLVARO VILLAGRÁN.- Juan Miguel Maza Berlanga, dueño de la Librería ORWELL, a la cual dedicamos una entrevista, una fotogalería y un minivídeo, nos ha dado feedback positivo a través de sus redes sociales:

Gracias a vosotros por concedernos vuestra historia y permitirnos contarla.

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Publicado en Minivídeo

Minivídeo: dentro de la Librería ORWELL

Minivídeo del interior de la Librería ORWELL | Álvaro Villagrán

ÁLVARO VILLAGRÁN

Si lo prefieres, puedes escuchar el comentario mientras ves el vídeo

Una librería es una de las pocas evidencias que tenemos en la actualidad de que la gente sigue pensando.

Jerry Seinfeld, escritor y comediante

En febrero de 2018, nació en mi ciudad, Jaén, una pequeña librería con el apadrinamiento, entiéndase la metáfora, de uno de los mejores escritores de siempre como lo es Orwell. Como ya te dije, Jaén no es un lugar, desgraciadamente, en el que proliferen este tipo de negocios, precisamente por la dificultad de hacer verdadero negocio con ellos. Su dueño, periodista y hombre de letras, nos contó, entre otras muchas cosas, que es en esa escasez donde arraigan las razones de su apuesta personal. Juan Miguel, así se llama él, quiso desde el primer momento que la Librería ORWELL, la suya, se convirtiese en sinónimo de verdad, referencia de cuidado y amor por los libros y foro de discusión cultural y respetuosa. En definitiva, un ateneo que tuviese siempre sus puertas abiertas a cualquier persona ávida de conocimiento. Con sus miles de ejemplares venidos de todos los lugares y épocas, la Librería ORWELL puede que sea, como ella se publicita a sí misma, la más pequeña de Jaén. Pero con muchos, muchísimos matices.

Hacemos estos vídeos con la intención de acercarte a los sitios que visitamos y ayudarte a conocerlos mejor. Queremos saber si funciona, así que dinos qué te parece en los comentarios.

Haz click aquí para leer la entrevista a Juan Miguel, dueño de la Librería ORWELL

Fotogalería: las diez joyas de ORWELL (y sus diez porqués)

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Publicado en Fotogalería

Fotogalería: las diez joyas de ORWELL (y sus diez porqués)

ÁLVARO VILLAGRÁN.- En la anterior publicación de este blog, ORWELL: ecología social, el equipo de Reusables te trajo la entrevista a Juan Miguel Maza Berlanga, el dueño de la Librería ORWELL, una de las últimas librerías reales, al estilo tradicional, que todavía resisten en la localidad de Jaén, Andalucía. En esta galería fotográfica te presentamos la selección de las diez joyas de la librería por parte del propio Juan Miguel, además de una pequeña nota explicativa suya al pie de cada una de las imágenes.

Cuentos de Hans Christian Andersen | Álvaro Villagrán

«Este libro de cuentos infantiles de Andersen es una obra muy humilde, pero está muy bien hecho y le guardo un cariño especial al ser de la época de mi infancia. A pesar de que hoy en día se siguen haciendo buenas ediciones de Andersen, esta me gusta más que ninguna otra».

Lo rojo y lo azul de Benjamín Jarnés | Álvaro Villagrán

«Esta es una de las obras maestras del autor. Benjamín Jarnés es, junto con Agustín Espinosa, el prosista surrealista más importante, aunque no es demasiado conocido».

Los autonautas de la cosmopista de Carol Dunlop y Julio Cortázar | Álvaro Villagrán

«Este ejemplar, aunque se editó en Buenos Aires, viene directamente de Alemania«.

Diario espectral de un poeta recién casado y otros textos de Agustín Espinosa | Álvaro Villagrán

«El tinerfeño Agustín Espinosa publicó sus obras a principios del siglo XX y estaba adscrito a la nómina del surrealismo francés. Era amigo de André Bretón y estudió en la Residencia de Estudiantes de la Generación del 27. Sin embargo, con la llegada de la dictadura franquista, Espinosa fue prohibido y borrado del mapa, por lo que en ORWELL nos hemos propuesto recuperar su figura. Esta obra representa un homenaje a Diario de un poeta recién casado, de Juan Ramón Jiménez«.

Asterios Polyp de David Mazzucchelli | Álvaro Villagrán

«Esta novela gráfica cuenta la historia de un profesor de universidad de cincuenta años muy arrogante cuya vida es un absoluto desorden en el plano personal. Sus dibujos son realmente originales y es un cómic que emociona y hace llorar«.

Uno, ninguno y cien mil de Luigi Pirandello | Álvaro Villagrán

«Este clásico descatalogado reflexiona acerca de la cuestión de la identidad; sobre quiénes somos y cómo nos ven los demás, y cómo esto último cambia la percepción de uno mismo. Es una obra fina pero de muy buena calidad».

El viajero solitario de Jack Kerouac | Álvaro Villagrán

«Se trata de una de las obras menos conocidas de esta lista. Publicado en Buenos Aires, estamos ante un libro y una edición verdaderamente hermosos».

Lo bello y lo triste de Yasunari Kawabata | Álvaro Villagrán

«Yasunari Kawabata, premio Nobel, es un escritor insigne por muchas razones. Yo veo un paralelismo entre él y un cineasta llamado Yasujirō Ozu, también japonés, que tiene una película titulada Cuentos de Tokio en la que se habla de la ruptura entre la tradición y el mundo moderno occidental en el Japón de después de la Segunda Guerra Mundial. Esa tensión entre tradición y modernidad se refleja muy bien en Lo bello y lo triste, una obra de una estética preciosista, casi decadente o simbolista«.

La hija de Iorio de Gabriele D’Annunzio | Álvaro Villagrán

«A pesar de que a nivel público D’Annunzio pudo ser una persona perfectamente criticable o denostable como inspiración de fascistas, a nivel artístico fue un monstruo de dimensiones inconmensurables en todo lo que hizo: poesía, teatro, novela… Este es un ejemplar de 1917 de una tragedia pastoral en tres actos con encuadernación en tela que, pese a su edad, se mantiene en muy buen estado. La hija de Iorio tiene una categoría como las tragedias de Sófocles o Eurípides. Lo tenemos acompañado de una pintura de un amigo de D’Annunzio, Francesco Paolo Michetti, quien presenció la misma anécdota callejera que dio lugar, en el caso del primero, a una obra de teatro, y en su caso, a una obra pictórica».

Los grandes cementerios bajo la luna de Georges Bernanos | Álvaro Villagrán

«Este fue un libro prohibidísimo dado que en él se menciona a Franco y determinadas cuestiones políticas que hicieron que tuviese que ser publicado en Argentina. Curiosamente, está escrito por un falangista, Bernanos, el cual residía en Mallorca y desde allí fue testigo de cómo operaban en el año 1934 instituciones como la Iglesia o la Falange. Lo interesante de esta obra, en cualquier caso, es que no se trata de un libro sesgado, sino pacifista. Bernanos se escribía con Simone Weil, combatiente del bando republicano, y ambos coincidían en la barbarie de la Guerra Civil».

Hasta aquí llega esta fotogalería. ¿Conocías ya alguno de estos libros? ¿Tienes tu particular top 10? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

Minivídeo: dentro de la Librería ORWELL

Haz click aquí para leer la entrevista a Juan Miguel, dueño de la Librería ORWELL

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Publicado en Entrevista

ORWELL: ecología social

Juan Miguel, dueño de la Librería ORWELL | Álvaro Villagrán

ÁLVARO VILLAGRÁN

En Jaén sobran bares. Está claro, porque faltan librerías. Me hice esta reflexión mientras paseaba por las calles de mi ciudad, que es pequeña pero matona por sus cuestas. Quiero decir que no es el tipo de ciudad en la que el paseo resulte placentero. Andaba yo buscando aquella tarde un título conocido: Los enemigos del comercio, del maestro filósofo Antonio Escohotado. Después de mucho vagabundear y perdida ya toda esperanza, me topé de manera fortuita con una pequeña librería de cuya naturaleza supe inmediatamente gracias al apellido insigne que coronaba su entrada: ORWELL. Dentro, desgraciadamente, no encontré el libro que estaba buscando. Pero he de decir que no me importó porque, en su lugar, encontré todo lo demás.

Juan Miguel Maza Berlanga es el dueño de la Librería ORWELL y el protagonista de la entrevista que te presentamos aquí. Juan Miguel, de 44 años, es oriundo de Jaén y amante de los libros. De joven emigró a Málaga para estudiar Periodismo. Después de probar suerte en el mundo de la comunicación durante varios años, decidió que su sitio estaba -está- entre los libros y decidió montar su propia librería; como reza su eslogan, ‘la más pequeña de Jaén’. Y también la más rica.

P.- ¿De dónde proviene tu pasión por los libros?

R.- Pues, si te digo la verdad, no lo sé con certeza. Ni mi padre ni mi madre han sido nunca grandes apasionados de la lectura. En casa había libros, pero no muchísimos. Creo que es algo que ha ido siempre conmigo. Cuando descubrí la lectura, se me abrió un mundo maravilloso. Empecé con los cómics, luego me pasé a los libros de aventuras, los clásicos, y de ahí fui avanzando hacia literatura más seria.

P.- ¿Podrías rescatar un título especialmente valioso para ti durante la infancia?

R.- Varios. Por ejemplo, me gustó mucho Las minas del rey Salomón, de Henry Rider Haggard. También las obras de Julio Verne y la saga Óscar y su oca de Carmen Kurtz, una autora española muy interesante que ha caído en el olvido. Por supuesto, los cuentos de Hans Christian Andersen y los de Oscar Wilde ejercieron igualmente una enorme influencia en mí.

P.- ¿Te gusta escribir?

R.- Sí, pero a título personal y como algo íntimo. Estando en el instituto, gané un concurso de escritura que organizaba el Diario Jaén a nivel provincial. Más tarde, en la universidad, escribí una novela que aún guardo por ahí. Hice mis pinitos, pero luego la vida me llevó por otros derroteros.

P.- ¿Por qué Periodismo y no, por ejemplo, Filología Hispánica?

R.- Supongo que por desconocimiento. No tenía ninguna persona a mi alrededor que pudiera decirme qué era lo más cercano a mis gustos y, como había ganado aquel concurso y veía que muchos literatos eran periodistas, decidí decantarme por esa opción. Como cualquier adolescente, no tenía las cosas claras.

P.- ¿Te gustó la carrera?

R.- Me gustó mucho aprender. Soy un apasionado del aprendizaje. Gracias a la facultad, entré en contacto con grandes profesores: Antonio Jiménez Millán, que me enseñó muchísimo acerca de la literatura europea de vanguardia y que además es un magnífico poeta; Chantal Maillard, premio nacional de poesía y filósofa de primera línea a nivel europeo; y poetas como Jesús Aguado, quien me permitió acceder a tertulias que se estaban organizando por aquel entonces en Málaga, en las cuales intervenían personas muy interesantes. La carrera me ayudó también a consolidar muchos conocimientos lingüísticos. En fin, fue interesante. Aunque quizá hubiese sido más idóneo para mí estudiar Filología Hispánica. En cualquier caso, luego, por mi cuenta y de manera autodidacta, fui cubriendo algunas lagunas en materia de pragmática y de gramática, temas que no se trataban muy a fondo en la carrera.

P.- Como lector, ¿cómo compaginas la lectura de distintos géneros, por ejemplo, la ficción o el ensayo?

R.- Para mí, leer es como respirar. Por tanto, la lectura va en consonancia con mi estado de ánimo o mi nivel de energía. Intento abrirme cuanto puedo. Siempre sigo mi propio camino con respecto a los títulos que busco, pero luego me voy tropezando con libros. Una de las cosas buenas que tiene la librería es escuchar las recomendaciones de otros lectores.

Casi todos los días leo poesía, novela y cómic. Normalmente, los cómics los dejo para los momentos en los que estoy más cansado; los ensayos, para aquellos momentos en los que siento más paz o tranquilidad. Ahora mismo, por ejemplo, estoy leyendo La sociedad del cansancio, del filósofo Byung-Chul Han, que hace una reflexión muy interesante a propósito de cómo vivimos actualmente. También he descubierto a un poeta de los años cuarenta maravilloso, José Luis Hidalgo, y estoy leyendo su obra completa. Al mismo tiempo estoy con parte de la obra y biografía de Gabriele D’Annunzio. Recientemente he terminado una trilogía de cómics llamada Contrato con Dios, de Will Eisner, que recoge diversas historias sobre el Bronx en los años del Crack del 29.

P.- ¿Qué ocurre en el lapso de tiempo que va desde que acabas la carrera hasta que montas la librería?

R.- Al principio, trabajé brevemente en el Diario Jaén. He de decir que no fue una experiencia satisfactoria. Me parecía algo rutinario, incluso embrutecedor. Pensé que sería mejor dedicarme a otras cosas. Seguí leyendo y estudiando. Más tarde, trabajé en diversas áreas: me empleé en labores de comunicación en diferentes empresas, tuve trabajos de supervivencia, estuve en una editorial durante varios años, lo cual me permitió conocer cómo se crean los libros desde el punto de vista material… He cubierto un espectro muy amplio.

Durante mi infancia, los libros fueron muy importantes, pero también la naturaleza. Siempre me he sentido muy cercano a ella y a los animales (me encantan los perros). Por eso, en un momento determinado decidí dar el salto y mudarme de Jaén a la Sierra de Segura. Allí realicé trabajos relacionados con la naturaleza. Llegué a gestionar la comunicación de una empresa de turismo rural; ayudé en campañas de la Junta de Andalucía, por ejemplo, en la desincentivación de las bolsas de plástico; realicé también labores de guía a través de la montaña… Muchas cosas.

P.- ¿Por qué dices que el ejercicio periodístico puede llegar a ser embrutecedor?

R.- En los medios de comunicación existe una falta de independencia por parte del individuo periodista. Nuestra sociedad se agrupa en entidades económicas de bastante poderío que filtran la realidad a través de los medios de comunicación, los cuales controlan. Siempre tuve la sensación de que en el periódico, que es como una barra de pan en el sentido de que sale todos los días, había poco tiempo para la reflexión y para ofrecer un alimento de calidad a la gente, de manera que acababa siendo algo que registraba de forma superficial, imperfecta y tendenciosa la realidad.

Además, la labor periodística es, desde el punto de vista del oficio, harto extenuante. Tradicionalmente, aquellos escritores que han compaginado el periodismo a nivel profesional con la labor literaria han visto mermada esta segunda faceta. Es el caso, por ejemplo, del eminente Francisco Umbral, cuya obra Mortal y rosa, una de sus primeras, es de mis libros favoritos.

P.- ¿En qué momento y por qué decides poner en marcha la Librería ORWELL?

R.- Las empresas privadas para las que había trabajado no me habían permitido cubrir ese anhelo de ofrecer algo más a la sociedad. A raíz de un incidente interno que se produjo en una de ellas, decidí pararme a pensar qué quería hacer realmente. Con la ayuda de mi hermana, que me conoce desde muy pequeño, surgió la idea de montar la librería. Tuve que meditarlo mucho, puesto que no es un negocio lucrativo, precisamente. Pero me lié la manta a la cabeza en febrero del año pasado, y hasta hoy.

P.- En Jaén hay muy pocas librerías. Casi todo lo que se ve son papelerías-librerías donde la variedad es escasa. ¿Por qué?

Esta es una reflexión interesante que, en mi opinión, todos los lectores deberíamos hacernos. ORWELL es una librería independiente y trabajamos tanto el libro usado como el nuevo. Las ocasiones en las que nos decantamos por este último tienen que ver a menudo con la censura del período de la dictadura franquista, motivo por el cual algunas obras aparecían mutiladas o alteradas. Es cierto que durante épocas autoritarias en España tuvimos problemas con una dictadura que era explícita. Sin embargo, ahora existe una dictadura que está implícita: la dictadura del mercado. Al convertirse todo en negocio a unos niveles exacerbados, a veces lo que requiere complejidad, detenimiento o tiempo no tiene hueco en el mercado o aparece en cantidades tan ínfimas que no llega a las librerías. Eso hizo que algunas tuvieran que convertirse en librerías-papelerías; luego, en papelerías-librerías; y, por último, ha dado lugar a que haya personas dispensando libros que realmente no conocen lo que están vendiendo.

La decisión de montar la librería vino precisamente de ahí: como lector, sí que era algo genuino en mí, una labor que podía realizar de manera auténtica. Cuando recomiendo un libro, es porque lo conozco y me gusta. Claro que me puedo equivocar, pero tengo un criterio. Creo que eso es importante: especializarse. Y saber que, si regentas una librería, lo que vendes son libros. No conviene dispersarse, en busca de hacer viable el negocio, hacia ámbitos que no tienen nada que ver con la librería.

Una de las cosas que quería recuperar era la labor de la librería tradicional. Por eso la mía tiene las puertas abiertas. Quería que fuese un ateneo, un sitio donde el contacto con el lector fuese más cercano y existiese la posibilidad de intercambiar opiniones y aprender. Esa es una de las cuestiones que más feliz me hacen: estoy en una zona de colegios y, a pesar de que los profesores siempre se quejan de que los alumnos no quieren leer, aquí entran muchos estudiantes con ganas de aprender. Pero no forzados, sino de manera espontánea.

P.- ¿La lectura obligada es disuasoria?

R.- Sí. Decía Jorge Luis Borges que hay dos verbos que son incompatibles con el imperativo: amar y leer. A partir del placer o el gusto se ha de llegar al conocimiento, no al revés.

P.- ¿Cuáles son las principales características de una librería independiente frente a las librerías convencionales?

R.- Nosotros, como librería independiente, lo que intentamos hacer, puesto que el espacio del que disponemos es reducido, es darle prioridad a aquellas obras a las que el propio tiempo se la ha dado. Los buenos libros son como las buenas personas o los buenos vinos, que mejoran con el tiempo. Por ello, nuestra intención es hacer una selección pertinente con arreglo a la calidad de las obras, no con arreglo a la novedad o a la fama, que son los criterios de las librerías convencionales. En nuestra búsqueda constante de títulos interesantes, nuestra pretensión es que la gente nos perciba como algo verdadero. Ese es nuestro elemento diferencial.

P.- ¿Por qué elegiste ‘Orwell’ para el nombre de la librería?

R.- George Orwell fue un personaje combativo desde varios puntos de vista, también el literario. Lo elegí principalmente por dos motivos: en primer lugar, una admiración por obras como 1984 que creo que reflejan muy bien aspectos de nuestra sociedad actual; en segundo lugar, una anécdota de cuando le presté a mi hermana ese libro, algo que a ella le hizo mucha ilusión. Queremos que nuestra librería sea combativa intelectualmente, y no hay duda de que Orwell lo fue hasta el final de sus días.

P.- ¿Qué criterios aplicas a la hora de decidir traer libros nuevos a la librería?

Intentamos, por un lado, traer todo aquello que, entre la miríada de ejemplares que salen cada día, consideramos auténticamente interesante. Por otro lado, abrimos la puerta a ejemplares nuevos de editoriales que tratan con respeto a los libros, como la Fundación José Antonio de Castro, que reedita clásicos y obras menos conocidas poniéndolas al día y creando volúmenes dignos de ser guardados en estanterías durante dos o tres generaciones. Procuramos no olvidar que somos lectores y que tratamos con lectores.

P.- ¿La disrupción digital supone un peligro para el libro tradicional?

En mi opinión, el formato físico coexiste con el digital. De hecho, lo digital no ha hecho sino poner en valor el libro tradicional: todavía no han inventado nada a lo que le dure tanto la batería como a un libro. Lo digital es efímero, las versiones se quedan obsoletas al poco tiempo porque los ordenadores dejan de leer algunos formatos. A la larga, el libro digital es más caro porque no te quedas con nada. Por todo ello, el papel es insustituible y lo digital y lo físico no se amenazan mutuamente. Incluso desde un punto de vista científico, está demostrado que el cerebro no se comporta de igual forma frente al papel y la tinta que frente a una pantalla. El único problema real es que el papel irá subiendo de precio en tanto en cuanto haya menos personas que lo consuman.

P.- ¿Crees que existe una actitud coleccionista en quienes prefieren el formato físico?

Hay bibliófilos y bibliómanos. El bibliófilo no tiene por qué ser necesariamente bibliómano. El bibliómano adora el ejemplar y sí que tiene esa faceta de coleccionista. El papel es algo a lo que siempre se puede volver, mientras que lo digital está más enfocado al consumo y al olvido. El papel espera. Puedes empezar El Quijote y si, por lo que sea, te das cuenta de que no era el momento oportuno para leerlo, siempre lo vas a tener en tu estantería. El libro es un objeto, como algún otro que ha fabricado el hombre, imposible de mejorar. Es cierto que cada vez vivimos en lugares más pequeños y se hace más difícil almacenarlos, y precisamente por eso adquiere valor la librería de segunda mano: permite la reutilización de aquellos volúmenes que en un momento dado sus dueños ya no pueden guardar.

P.- ¿Tienes una biblioteca personal?

R.- Solía tener una muy grande, pero puse el 90% a la venta cuando monté la librería. Así que mi biblioteca vuelve a crecer a partir de una pequeña selección. Digamos que ahora tengo una gran librería.

P.- ¿Prefieres la segunda mano? ¿Por qué?

R.- Sí. Principalmente, por dos motivos: el tiempo le permite al librero de segunda mano llenar sus anaqueles de grandes libros, puesto que filtra la calidad; asimismo, da la posibilidad de escoger ejemplares que se construyeron con un cuidado que hoy en día ya no se practica, ejemplares con bagaje que han atravesado el tiempo como un navío y han llegado a nuestros días con solera y en buen estado. Libros, en definitiva, que han pasado la prueba del tiempo, tanto desde el punto de vista de la calidad como de la conservación.

P.- ¿Y desde el punto de vista del precio?

R.- La segunda mano sirve para democratizar la cultura. En nuestra librería hay libros económicos, tanto nuevos como usados, y también libros caros. Le damos a cualquiera la posibilidad de llevarse un libro curioso y de calidad, al tiempo que el coleccionista puede encontrar un tesoro.

P.- ¿Qué opinión te merecen la reutilización y la segunda mano en general?

R.- Desde los 14 o 15 años, fui simpatizante de grupos ecologistas e incluso activista en diferentes organizaciones como Ecologistas en acción o Peña del Águila. Nos manifestábamos contra el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Reutilizar está por tanto, en cierto sentido, en mi ADN. Creo que a veces no respetamos el trabajo de las personas que han fabricado un objeto.

Además de esta, también existe una ecología social: reutilizar permite que las desigualdades entre las diferentes capas de la sociedad disminuyan. Por esta razón, en la librería tenemos bastante material sobre anarquismo; creemos que la sociedad se puede cambiar a partir de cada individuo, que las transformaciones pueden venir de abajo arriba, realizando bien nuestras tareas cotidianas y aplicando nuestro trabajo con generosidad a las personas que nos rodean.

P.- ¿Cuántos volúmenes tienes en tu librería?

R.- 12.000 ejemplares, más o menos.

P.- ¿Cuál es tu escritor favorito?

R.- Juan Ramón Jiménez.

P.- ¿Cuál es tu filósofo favorito?

R.- Max Stirner.

¿Te ha resultado interesante la entrevista? Y tú: ¿Eres más de formato físico o digital? Déjanos tu respuesta en los comentarios.

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Publicado en Reportaje

GAME: compro, luego vendo

Estantería de videojuegos seminuevos en la tienda GAME de Avda. Diagonal 280, Barcelona | Imagen obtenida a través de flickr.com (usuario: Cultura Segunda Mano)

La compra-venta de videojuegos de segunda mano hace más accesible este tipo de producto ante la subida de los precios. La franquicia GAME ha integrado a la perfección este fenómeno en su modelo de negocio

ÁLVARO VILLAGRÁN

En algunas tiendas de la franquicia GAME, sobre todo en las más pequeñas, la amplitud y situación del espacio reservado para los videojuegos de segunda mano en venta es tal que, muchas veces, algún consumidor despistado podría pensar que se trata del producto estrella de la marca. Eso es lo que ocurre al entrar en el GAME que está en el número 7 de la calle Pintor Asarta, en Pamplona. Allí, los seminuevos se encuentran apilados en el centro del local; dos estanterías: una para Sony y otra para Microsoft. Es fácil que el primer elemento que llame la atención del visitante, antes que cualquier último lanzamiento o próximo estreno, sea un Mad Max de 2015 para Play Station 4 cuya etiqueta reza ‘Seminuevos garantizados’ y un precio más que asequible para los tiempos que corren en la industria del videojuego: 24,95 euros.

Es sábado por la tarde y hay poca afluencia. Detrás del mostrador, Pedro aguarda la llegada de un cliente al que poder venderle algún producto y, con un poco de suerte, con el que poder conversar sobre los mejores títulos de la industria del gaming. Porque en algunas tiendas de la franquicia GAME, sobre todo en las más pequeñas, trabajadores y clientes aprovechan para intercambiar impresiones acerca de una pasión compartida. Nosotros no venimos a comprar, pero sí a darle conversación.

«No soy un gran consumidor del mercado de la compra-venta», nos confiesa. No vende debido al «apego» que siente hacia sus videojuegos, los cuales, según dice, atesoran recuerdos de un importante valor sentimental para él. Tampoco compra, puesto que las ediciones especiales que le gustan, con extensiones y artículos coleccionables, no se encuentran, como es lógico, en los estantes de los seminuevos.

Sin embargo, Pedro sabe reconocer las bondades del mercado de productos de segunda mano. La primera de ellas, el precio: «Está muy bien porque ofrece la posibilidad de ahorrar una cantidad considerable de dinero y hace mucho más accesible el videojuego» en un momento en el que los precios de los nuevos lanzamientos se disparan. Además, también destaca el ahorro de materiales por parte de las empresas desarrolladoras y distribuidoras. Funciona, a su modo de ver, como una suerte de sistema de reciclaje.

Un factor que no se suele citar a la hora de enumerar los beneficios de los seminuevos es el hecho de que favorecen el desapego. Pedro lo explica así: «Aumentan la capacidad de los usuarios de desprenderse, una vez completada la experiencia, de aquellos títulos cuyas narrativas son más lineales y que no ofrecen ninguna jugabilidad más allá de un número limitado de horas».

La compra-venta de videojuegos es un fenómeno muy viejo, casi tanto como la propia industria. Como se apunta en este artículo de la revista digital Eurogamer.es, la opción de intercambiar unos productos por otros o de hacerse con algunos ya usados previo pago de cantidades pequeñas de dinero existe desde hace años. Al principio, esta posibilidad la ofrecían mercadillos callejeros como el Mercat de Sant Antoni, en Barcelona, o El Rastro de Madrid, en la capital. Los herederos espirituales de estos mercados al aire libre en la era digital son plataformas como Milanuncios, Wallapop o Vibbo.

Este tipo de portales on-line presenta dos diferencias fundamentales con respecto al servicio de seminuevos garantizados de GAME. En primer lugar, dado que el intercambio es llevado a cabo directamente por las personas interesadas, sin intermediarios (las webs mencionadas funcionan como meros escaparates y catálogos), los precios son incluso más bajos al no tener que cubrir ningún gasto anterior (la compra inicial del producto se presupone amortizada por su disfrute). En el caso de GAME, el hecho de que la empresa primero compre y luego venda el videojuego obliga a elevar un poco los precios en busca de sacar algún beneficio de la operación.

Por contra, y esta es la segunda gran diferencia, la franquicia GAME ofrece una garantía de un año para todos sus seminuevos, lo cual, como es obvio, incrementa la confianza del comprador, ayudando así a derribar una de las principales barreras de acceso al mercado de la segunda mano: las dudas del no iniciado acerca del estado de conservación del producto.

La cuestión de los precios de los seminuevos no es un asunto cerrado ni fijo, sino más bien cambiante. Daniel López, un cliente que acaba de entrar en el local, nos cuenta una anécdota curiosa a propósito de esto: «Hace más o menos un año, compré un Mad Max de segunda mano por alrededor de diez euros. Ahora, este -agarra y nos enseña un ejemplar seminuevo de ese mismo videojuego- cuesta casi veinticinco». Pedro replica: «Los productos usados también están sujetos a las leyes del mercado. Los descatalogados, aquellos que ya no se fabrican o que son difíciles de encontrar, suben de precio».

En cualquier caso, lo cierto es que GAME, al igual que la mayoría de las tiendas especializadas, ha sabido integrar a la perfección el fenómeno de la compra-venta de artículos de segunda mano en su modelo de negocio. Así, tal y como se recoge en esta publicación de ElPaís.com, la reventa de videojuegos usados representa el 50% de la recaudación total de este tipo franquicias a nivel internacional. Un ejemplo claro de esta paridad en el peso comercial de ambos productos (nuevos y seminuevos) lo encontramos en la tienda on-line de GAME. Allí, los precios de los dos ejemplares conviven en cada una de las ofertas, sin que ninguno de ellos reciba un trato de prioridad.

Captura de pantalla de la oferta de FIFA 19 en GAME.es

Sin embargo, en la orilla de enfrente, los desarrolladores de los videojuegos no ven las aguas calmadas, precisamente. Todo lo contrario: avisan del peligro que supone la posibilidad de que el torrente de los seminuevos, un mercado en auge por la crisis y el encarecimiento de este modelo de ocio, choque con demasiada violencia contra las cuentas de resultados de los principales estudios.

En este sentido, en los últimos años, los dirigentes de algunos de los principales buques insignia dentro de la industria se han declarado contrarios a la compra-venta de videojuegos, un proceso en el cual ellos no huelen un solo centavo. En este artículo de la revista de referencia en el sector Hobbyconsolas se recopilan algunas de estas opiniones: Denis Dyack, fundador de Silicon Knights, advierte de que «si los juegos usados continúan como están, van a canibalizar la industria y esta acabará por no existir. El hecho de que los desarrolladores y distribuidores nos quejemos de que no veamos beneficios procedentes del mercado de segunda mano, no es por una cuestión de intentar aumentar el precio de los juegos. Sólo queremos sobrevivir como industria«.

Por su parte, Guillaume de Fondaumiere, creador de Quantic Dream, denuncia unas pérdidas de su estudio de «entre cinco y diez millones de euros»; pérdidas que él achaca a las reventas de sus videojuegos: «Es como si un millón de personas estuvieran jugando a Heavy Rain (título estrella de la marca) sin que yo haya visto un solo céntimo», critica, según las palabras recogidas por Miguel Del Campo en Hobbyconsolas. En la misma línea van las palabras de Rasmus Hojengaard, entonces director de desarrollo creativo de Crytek y actual director de Rocksteady Studios: «Es extraño que la segunda mano aún se permita [en el mundo del videojuego] porque no se hace en otra industria del software, así que sería bueno si se pudiese arreglar ese problema».

Aunque también surgen dentro de la industria algunas voces favorables a las facilidades que comporta para el cliente el mercado de la segunda mano. Es el caso de Jack Tretton, antiguo director ejecutivo de la división norteamericana de Sony Computer Entertainment y miembro en el presente de Genotaur y LifeApps Digital Media: «Los juegos usados son geniales para el consumidor, y sería ‘anticonsumidor’ tomar medidas para favorecer el bloqueo», afirmaba, de acuerdo con el citado artículo del año 2012.

*Por petición expresa suya, el nombre real de Pedro ha sido cambiado para este reportaje

¿Cuál es tu opinión acerca de los seminuevos? ¿Crees que es más importante el hecho de que beneficien al consumidor o que perjudiquen a la industria? ¡Te leemos en los comentarios!

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